Henrik Stille, gestor de carteras de estrategias de bonos garantizados europeos de Nordea
Cuando la certeza se convierte en un activo escaso
Vivimos en una era de crecientes turbulencias. Los cambios geopolíticos, la evolución fiscal y las nuevas expectativas de tipos de interés están llevando a los inversores a reconsiderar sus asignaciones en renta fija y a buscar una mayor diversificación. En este contexto, los activos de alta calidad, con la deuda pública a la cabeza, vuelven a situarse en el centro de atención.
Sin embargo, para aquellos inversores dispuestos a mirar más allá de las opciones habituales, existe una oportunidad atractiva y, a menudo, infravalorada: los bonos garantizados europeos o covered bonds. Esta clase de activo combina la seguridad que buscan los inversores conservadores con la rentabilidad que exige el entorno actual. A pesar de contar con más de 200 años de historia, esta clase de activo sigue estando poco representada en las asignaciones estratégicas y merece un lugar más destacado en las carteras.1
Doble protección, estructura superior
Los bonos garantizados reúnen una combinación poco habitual en los mercados de renta fija: una sólida protección jurídica, un marco regulatorio robusto y una rentabilidad atractiva2. Emitidos por bancos o entidades de crédito y respaldados por una cartera específica de activos de alta calidad, normalmente préstamos hipotecarios residenciales o créditos públicos, estos bonos ofrecen a los inversores una doble garantía: por un lado, toda la solvencia financiera de la entidad emisora; y por otro, en caso de impago, el acceso a una cartera cubierta legalmente protegida y sobrecolateralizada, que permanece en balance del emisor durante toda la vida del bono. Estas dos capas de protección son precisamente las que llevan a muchos inversores a ver los bonos garantizados como una alternativa atractiva a la deuda pública, ofreciendo una seguridad comparable, pero con un diferencial de rentabilidad significativo.
Además, esta superioridad estructural se refuerza aún más gracias a uno de los tratamientos regulatorios más favorables de cualquier clase de activo de renta fija. Los bonos garantizados son reconocidos como altamente líquidos, requieren bajos requerimientos de capital para bancos y aseguradoras y están explícitamente protegidos frente al «bail-in» en caso de resolución del emisor. En más de dos siglos de historia de los bonos garantizados en Europa, no se ha registrado ni un solo impago3. Este es un hecho empírico sin equivalente en otras clases de activos de crédito. Para los inversores que buscan seguridad, liquidez y rentabilidad, los bonos garantizados tienen un atractivo difícil de igualar.
Más estables que la deuda pública cuando más importa
Dentro de una cartera de renta fija, los bonos garantizados ofrecen un perfil distintivamente estable y predecible. A diferencia de los bonos corporativos, cuyos diferenciales dependen de los fundamentales de crédito y de los ciclos de resultados, los diferenciales de los bonos garantizados se ven impulsados principalmente por factores técnicos como la dinámica de la oferta, lo que hace que su comportamiento sea mucho más manejable y previsible. Por lo general, los bonos garantizados tienden a estrecharse en mercados alcistas y a ensancharse en entornos de aversión al riesgo, pero en general su estabilidad es superior a la de los bonos corporativos.
Esta resiliencia trasciende la renta fija corporativa. En periodos de tensión geopolítica, los diferenciales de los bonos garantizados suelen ser más estables que los de la deuda pública, que pueden verse afectados por los flujos hacia activos refugio, preocupaciones fiscales y variaciones en la percepción del riesgo soberano. Las recientes tensiones en Oriente Medio ilustran este punto: mientras los diferenciales de deuda pública han presentado una notable volatilidad, los bonos garantizados se han mantenido en términos generales estables.
Por encima de la media histórica cuando casi nada lo está
Más allá de sus ventajas estructurales, los bonos garantizados ofrecen hoy una oportunidad especialmente atractiva. El momento también importa. Mientras que los diferenciales de crédito de grado de inversión cotizan en niveles históricamente bajos, anticipando un escenario macro optimista con poco margen para nuevas compresiones, los diferenciales de los bonos garantizados siguen claramente por encima de su media de los últimos diez años. Esto deja a los bonos garantizados con valoraciones atractivas tanto en relación a su propia historia como frente a otros segmentos de la renta fija.
El entorno técnico refuerza aún más esta visión. Se espera que el mercado de bonos garantizados experimente un aumento moderado en la emisión bruta durante 2026 en comparación con años anteriores, aunque esto se debe principalmente a mayores vencimientos y no a necesidades de financiación sustancialmente superiores4. El elevado volumen de vencimientos genera una demanda de reinversión natural que sostiene el mercado. Se prevé que la oferta neta se mantenga contenida, prolongando la tendencia a la baja de los últimos años y favoreciendo la estabilidad de los diferenciales. El binomio entre valoraciones atractivas y un balance sólido entre oferta y demanda crea un contexto especialmente propicio para incorporar esta clase de activo a las carteras de renta fija.
Un mercado que premia el conocimiento
El mercado europeo de bonos garantizados, con un volumen cercano a los tres billones de euros, ha demostrado su capacidad para ofrecer rentabilidades consistentes incluso en periodos de incertidumbre5. Sin embargo, aprovechar todo su potencial requiere algo más que una inversión pasiva. Se trata de un mercado amplio y complejo, que abarca a cientos de emisores en más de una docena de jurisdicciones, con diferentes estructuras de colateral, marcos legales diversos y diferenciales notables entre emisiones individuales. Precisamente esa diversidad abre oportunidades para los gestores con un conocimiento profundo del mercado.
En este sentido, existen oportunidades de inversión a lo largo de todo el mercado: no sólo en Escandinavia, donde los inversores nórdicos tienen larga trayectoria, sino también en el sur y el este de Europa, así como en mercados más recientes como Canadá y Australia. Algunas de las distorsiones más atractivas no responden a factores macroeconómicos, sino a elementos técnicos como calendarios de emisión, restricciones en los balances de los intermediarios o desequilibrios temporales de oferta, ineficiencias que recompensan el conocimiento del mercado y una gestión activa y disciplinada del valor relativo.
Una convicción, no una concesión
En un mundo de incertidumbre, los bonos garantizados ofrecen una rara combinación de seguridad estructural, resiliencia probada, valoraciones atractivas y oportunidades que recompensan la gestión activa. Para los inversores que buscan construir carteras de renta fija resilientes sin renunciar a la rentabilidad, los bonos garantizados europeos no son una concesión, son una convicción.
*No se puede garantizar que se logre el objetivo de inversión, los rendimientos previstos o los resultados de una estructura de inversión. El valor de su inversión puede subir o bajar, y podría perder parte o la totalidad del dinero invertido